viernes, 18 de noviembre de 2016
miércoles, 12 de octubre de 2016
Poema Serenata
POEMA SERENATA
Manuel Scorza
Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.
No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿Entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.
¡Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.
A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.
sábado, 8 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
¡PIU AVANTI!
¡ PIU AVANTI !
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido,
que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora,
o como Lucifer, que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo tu cabeza!
Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)
domingo, 11 de septiembre de 2016
Minificción
M I N I F I C C I Ó N

CINCUENTA POR
CIENTO
Era de
noche cuando la rata, sentada
frente
a un pedazo de torta decorada,
dijo:
lo que no mata engorda.
Amaneció
gorda, pero muerta.
Juan Aguilar
Seminario
jueves, 4 de agosto de 2016
Poema Eres el tiempo
ERES EL TIEMPO
Te hablo con el sol
y con la lluvia
con las tardes vacías y con las tardes solitarias;
te hablo, como aquella que no conoce
sino el escándalo de tus ojos incandescentes.
Mi amor es un accidente climatológico,
una tórrida estación de verano
que calcina los bosques y desnuda el paisaje de tu piel.
Tus numerosos rostros son las estaciones de un año completo
y el tiempo se detiene cuando duermes
o cabeceas sobre mi ombligo
como una estrella agitada por los destellos de la vía láctea.
y con la lluvia
con las tardes vacías y con las tardes solitarias;
te hablo, como aquella que no conoce
sino el escándalo de tus ojos incandescentes.
Mi amor es un accidente climatológico,
una tórrida estación de verano
que calcina los bosques y desnuda el paisaje de tu piel.
Tus numerosos rostros son las estaciones de un año completo
y el tiempo se detiene cuando duermes
o cabeceas sobre mi ombligo
como una estrella agitada por los destellos de la vía láctea.
Giuliana Llamoja. Ha publicado “El amor y la Vía Láctea” y “Sin permiso para
llorar”.
martes, 9 de febrero de 2016
POEMA: M
M
Cuando la tarde
arrastra los corazones solitarios de los jóvenes animales
que deambulan enloquecidos por un margen de error…
Cuando vuelca a arrojarse en el jardín y una única y absurda
pregunta resuena en los
oídos: ¿será? ¿no será?
y el sol se tira de cabeza al mar y enrojece los corazones
de los tímidos muchachos, fieras abandonadas al fuego de su
imaginación
que vuela como un helicóptero estallando, iluminándolo todo,
ardiendo por el beso reprimido, la caricia involuntaria
que lleva siempre a la certeza del siguiente día, a la virtud de la
noche
para ensayar en otros cuerpos el zarpazo final (única verdadera
realidad alucinante): el AMOR
loco y disperso como sus cabellos, esa hierba
que se hunde en los pulmones inundando con su olor toda palabra,
mágico rito de la creación, el
viento amarillo que raspa las
caras
y brillan los ojos, y todo se sabe ya. Es solo cuestión de tiempo.
Y cuando la tarde
húmeda y triste como esos muchachos se pega en la pared del
edificio
y ya no suenan los disparos de la soledad, ya todo ha vuelto
hacia el estado natural, y la muchacha se
aleja pensativa
y el muchacho la observa: ¿será?¿no será?, y le empaña las mejillas
pero ella no está, se hundió en el sol, se evaporó en la hierba,
Oh los abrazos mantenidos en secreto, Oh las lenguas, los silencios,
embriagado ya de noche el animal corre hacia el mar y junta arena
para escribirle este imposible pero inútil
poema de amor.
José A. Mazzotti
POETA PERUANO
Róger Santiváñez

Róger Santiváñez (Piura, 1956) estudió Ciencias de la Información y Artes Liberales en la Universidad de Piura, donde obtuvo el primer puesto en la categoría Poesía en los IV Juegos Florales (1973). En 1975, se trasladó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para seguir estudios de literatura. Concluye actualmente un doctorado en Literatura Latinoamericana en Temple University (Filadelfia, Estados Unidos). Ha publicado los siguientes libros de poesía: Antes de la muerte (Cuadernos del Hipocampo, Lima, 1979), Homenaje para iniciados (Reyes en el Caos/Editores, Lima, 1984), El chico que se declaraba con la mirada (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1988), Symbol (Asalto al Cielo/Editores, Princeton, 1991), Cor Cordium (Asalto al Cielo/Editores, Amherst, 1995), Santa María (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima, 2001), Eucaristía (Tse-tse, Buenos Aires, 2004) y Amásteis (Altazor, Santiago de Chile, 2007). En 2006, apareció una recopilación casi completa de su obra poética bajo el título Dolores Morales de Santibáñez (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima). Ha publicado también los libros de prosa poética Santísima Trinidad (Walter Cier/Editor, Lima, 1997), Historia Francorum (Asalto al Cielo, Lima, 2000) y El corazón zanahoria (Sietevientos, Piura, 2002; Fondo de Cultura Peruana, Lima, 2006). Fundador del movimiento Kloaka, está incluido en La última cena, poesía peruana actual (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1987), Poesía Peruana Siglo XX de Ricardo González Vigil (Ediciones Copé, Lima, 1999) y La mitad del cuerpo, antología de la poesía peruana de Víctor Manuel Mendiola (Fondo de Cultura Económica, México, 2005).
POEMA: Cuando principia el invierno
CUANDO PRINCIPIA EL INVIERNO
Cuando
principia el invierno
dejo
correr mis ojos sobre el agua helada
y me
veo en el fondo del lavatorio
y los
lentes se me pegan al rostro
y ya
no sé quién se mira en el espejo ovalado
ni
para qué
porque
al fin sigo penando en ti
como
la única salvación posible
y
no hay salvación
Esto puede ser un
chiste
o no lo es
un
pretexto para escribir el poema,
para
contemplar ensimismado
la bombilla
de luz de 50 watios
y a lo
lejos
el silencio que posee la calle
cuando
un automóvil ha pasado
sin
dejar huella alguna
sin
dejar una inquietud
en
forma de muchacha
Esta
es la historia por todos conocida
ha historia
del amante solitario
el que
no va con ella
y sin embargo
dime,
canción
qué hay
de íntimo en el invierno
que me
hace recordarla
al saber
que Lima se abre para mí
como la
imagen de la Nada
en los libros de la infancia
Y el
viento
el viento
con sus plumas sensuales
ya no
es literatura ni poesía ni soledad
sino la
indiferencia de Dios
para con
quienes han conocido el amor
y hoy
contemplan sus zapatos
engalanados
con el frío
porque
a veces uno llega a la conclusión
de que
el Infierno no es el Fuego
sino el
silencio con que se toma
el té
a las 6 en una casa de pensión.
Roger Santiváñez
lunes, 8 de febrero de 2016
POEMA
CIRCE
Para
que no me fuera
Tuviste
que retenerme
Con
todos tus secretos
Como
a Odiseo
Por
eso destrozaste
Los
negros velos
Que
cubrían tus ojos
Atreviéndote
a abrir
Ante
mí
La más hermosa puerta
De
tu cuerpo
Diciéndome
Entra
Este
lugar es tuyo
Y
cuando estuve adentro
Aún
me dijiste
Quédate
Este
lugar es tuyo
Pero
yo que nada poseo
y
nada quiero poseer
A no
ser del pan y del vino
Y de un tranquilo lugar donde descansar
Me fui
Porque
tú querías retenerme
Justo
cuando yo no quería irme.
Manuel Leunam
POEMA
UN SUEÑO DE PONGO
Después de las rotaciones rojas
Cuando tu tiempo haya muerto y
eternidad brille
Tú lamerás mi cuerpo inmundo y yo el
tuyo destronado
Y la luz se extenderá nutriendo a la
luz misma
La lengua será una más el ave en el
aire
Habrá noches blancas y los días en
mis ojos despiertos
Orfebre de mis padecimientos
Has cavado mi piel trigueña con
barrotes de fuego
Mi almita pateada por tu ceño hacia
los abismos
Te preciabas pedernal pero podrido
tu aliento yaces
en la
brevedad de escamas
Y no tendrás más retoño a tus breñas
verdes
Donde tus fieles alimañas hociquean
tus sueños
Y el tiempo construye la morada de
la justicia
Oh miserable tiranillo de mis tormentos.
Cesáreo Martínez
Este poema fue
publicado en la Revista Hueso Húmero Nº 12/13, enero-junio de 1982
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
