domingo, 15 de septiembre de 2013

LA BILLETERA


LA BILLETERA
Aquel hombre iba en su lujoso automóvil cuando vio que alguien le hacía señas desde el borde de la carretera. Se detuvo junto al extraño, quien le dijo:
–Por favor, ¿podría llevarme hasta el próximo pueblo?
–Suba.
Al rato, el hombre comenzó a inquietarse y pensó:
–¡Dios mío! Puede ser un ladrón. ¿Y si quiere robarme?
Con un pretexto detuvo el auto al borde  del camino, se bajó y abrió la maletera, semioculto  por la tapa de la misma, se palpó el bolsillo del saco y advirtió que su billetera había desaparecido. Tomó el arma que siempre llevaba junto a la llanta de repuesto y regresó al interior del auto.
–¡Deme la billetera! –le dijo al extraño.
Éste, con mirada temerosa, se la dio.
–Ahora, baje del auto.
El sujeto bajó sin decir palabra.
El hombre del auto lujoso siguió y suspiró aliviado.  –¡Demonios de lo que me he librado!
Unos kilómetros más adelante se detuvo para estirar las piernas. Palpó satisfecho la billetera que estaba en su bolsillo y abrió la puerta del auto. Al encender la luz interior vio que en el piso, debajo del asiento, asomaba la punta de su propia billetera.
                                                       Autor: Diego Báez
  

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