LA BILLETERA
Aquel hombre iba en su lujoso
automóvil cuando vio que alguien le hacía señas desde el borde de la
carretera. Se detuvo junto al extraño, quien le dijo:
–Por favor, ¿podría llevarme
hasta el próximo pueblo?
–Suba.
Al rato, el hombre comenzó a
inquietarse y pensó:
–¡Dios mío! Puede ser un
ladrón. ¿Y si quiere robarme?
Con un pretexto detuvo el auto
al borde del camino, se bajó y abrió
la maletera, semioculto por la tapa de
la misma, se palpó el bolsillo del saco y advirtió que su billetera había
desaparecido. Tomó el arma que siempre llevaba junto a la llanta de repuesto
y regresó al interior del auto.
–¡Deme la billetera! –le dijo
al extraño.
Éste, con mirada temerosa, se
la dio.
–Ahora, baje del auto.
El sujeto bajó sin decir
palabra.
El hombre del auto lujoso
siguió y suspiró aliviado. –¡Demonios
de lo que me he librado!
Unos kilómetros más adelante
se detuvo para estirar las piernas. Palpó satisfecho la billetera que estaba
en su bolsillo y abrió la puerta del auto. Al encender la luz interior vio
que en el piso, debajo del asiento, asomaba la punta de su propia billetera.
Autor: Diego Báez
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domingo, 15 de septiembre de 2013
LA BILLETERA
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La solucion?
ResponderEliminarQue onda
EliminarSetso
ResponderEliminarKffkfk
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