Un niño que por haber tocado el arco iris,
tenía una mano azul, estaba arrepentido y se ponía guantes.
Un día su profesor de natación le pidió que se sacara los
guantes y el niño no quería. Sus amigos, por la fuerza, hicieron que se sacara
los guantes y el profesor observó su
mano azul.
La mano era poderosa, con esa mano, el niño mano azul,
levantó por los aires a uno de sus compañeros. Entonces lo respetaron.
Un día su mamá, tenía fiebre alta; el niño le puso la
mano, que ahora tomó un color celeste, y la fiebre desapareció. Esto quería
decir que la mano no sólo era poderosa, sino además milagrosa.
Con esa mano el niño hizo muchos prodigios, ––pero cada
vez que hacia un prodigio iba perdiendo su color––, hasta que un día volvió la
mano a la normalidad.
Karen Meléndez Q. (8 años)
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